DE RECUERDOS Y TORTURAS



¿Has oído eso de que si echas la vista atrás, lo que te preocupaba hace un año ya no importa a día de hoy? Pues creo que hacerse mayor consiste en tener los mismos problemas de manera permanente y apagar los fuegos que vayan saliendo a la vez. Cuando te das cuenta de que los miedos adolescentes ya no son transitorios sino permanentes. Que igual sí que te siguen preocupando algunas de las cosas que te preocupaban hace un año, o dos, o tres... Tener una bolsa llena de mierda dentro y seguir sabiendo que no va a desaparecer. Dice mi psicóloga que el secreto está en caminar con ella. En aceptarla. Porque cuanto más intentas quitártela, más te pesa. En dos días es el día del padre. Este año no estamos juntos. Ni el pasado. Creo que el anterior ya tampoco. Igual deberíamos darle una vuelta a eso también. A que los problemas son importantes pero las cosas buenas y las personas que queremos también lo son, y de esas parece que sí nos olvidamos.  Echando la vista atrás veo que hemos avanzado pero seguimos estancados. Que la edad adulta es el infierno, como decía Lovecraft, y muchos días me sigo imaginando sentada en clase largas horas con mi uniforme y mi mejor amiga al lado, cuando mi mayor preocupación era un puto examen de sintaxis. Qué mierda. Lo de apreciar lo bueno sólo cuando se ha ido, digo.  Topicazo, lo sé, pero cierto como que escribo esto ahora mismo con mi bolsa y mis ojalás colgados del brazo.